Conclusiones



La enseñanza a distancia, por su propia estructura y objeti­vos, brinda un ámbito de aprendizaje donde el estudiante puede aprender aquello que personalmente le interese y responda a sus propias necesidades. Los estudiantes se enfrentan a sus pro­blemas buscando los medios para darles solución, por lo tanto, los tutores deberán comprender el aprendizaje de los adultos para establecer la orientación y el apoyo adecuado durante el proceso de enseñanza-aprendizaje de educación a distancia.
Invariablemente, estudiar a distancia implica esfuerzo y constancia, por lo que es necesario establecer una me­todología que lo facilite y esté adaptada a las necesidades de los alumnos, debe ser pues centrada en el alumno, por­que es él quien marcará su propio ritmo de aprendizaje. De esta manera, los elementos que forman parte de esta metodología forman un sistema integrado, considerando al docente-tutor como supervisor y facilitador del proceso de enseñanza-aprendizaje en los entornos virtuales.
Si bien la educación a distancia hasta hace poco constituía un modelo de la educación alternativa para personas que por distintas razones no contaban con posibilidades para acceder a la educación tradicional, en la actualidad mediante la irrupción en las distintas áreas sociales de los recursos tecnológicos, su implementación evidencia su éxito, sobre todo cuando se aprecia que mediante las estrategias y competencias tutoriales, la educación a distancia se constituye en un proceso que se extiende a lo largo de la vida.
El rol del tutor es de fundamental importancia en la educación a distancia, es a través de él como se pretende personalizar la educación mediante el apoyo sistemático y organizado. Su intervención debe estimular y orientar al alumno, facilitando las situaciones de aprendizaje y ayudar a resolver los distintos tipos de dificultades.
Los tutores, como educadores y profesionales de la edu­cación a distancia, necesitan aprender a enriquecer y explotar las posibilidades que los programas y materiales brindan con la finalidad de asegurar la efectividad máxima en cada una de las vías de interactividad didáctica, proveyendo el tipo de bidireccionalidad comunicativa y de apoyo más necesario, oportuno o útil según los diferentes momentos y tareas por los que transcurre el aprendizaje de una persona.
 


En la educación a distancia, se subraya la integralidad y continuidad del conocimiento, más que su fragmentación en asignaturas; se apoya en la experiencia humana, considerando que estudiantes y tutores están abiertos al aprendizaje, sin el desempeño de  roles asignados por lo que la relación interpersonal es fundamental, abierta a los cambios, aceptando las discrepancias que pueden existir. Y esto por cuanto el aprendizaje se hace más efectivo ya que se crea un ambiente amistoso para la elaboración de tareas, promoviendo en el individuo la libertad y la responsabilidad, la unicidad y la interdependencia, la racionalidad y la intuición, el misterio y la claridad, la tradición y la innovación.
Conceptualizada la educación a distancia como la nueva educación en la  formación del individuo, resulta vigente afirmar que ésta constituye la esperanza en los recintos universitarios para su desarrollo a largo y mediano plazo, por cuanto actúa como componente para la superación de problemas tanto coyunturales como estructurales de la educación superior.  En tal sentido, la sociedad actual transita por un aprendizaje permanente y por ello, ha sido calificada como sociedad educadora. Para cumplir con la actividad incesante de la educación a distancia,  esta se apoya en instrumentos que facilitan la tarea del aprendizaje de los nuevos conocimientos, ya que más allá de la educación formal, resulta impretermitible para  la colectividad el activar mecanismos y espacios mediante los cuales se genere el conocimiento y al mismo tiempo la información fluya para todos y cada uno de sus integrantes.    
Por otra parte, los Entornos Virtuales de Aprendizaje están propiciando nuevas y distintas formas de aprender mediante el apoyo de los recursos tecnológicos. En ellos, las estrategias y competencias tutoriales generan nuevas pautas de interacción educativa, convirtiéndose en el principal auxilio en la educación superior para la generación, transformación y recreación del conocimiento. Éstos dotan a la educación a distancia de oportunidades y fortalezas, en función de las herramientas tecnológicas a ser utilizadas. En este sentido, la metodología del tutor mediante sus estrategias y competencias influye en el éxito del proceso de enseñanza-aprendizaje, al saber aprovechar la plataforma educativa en beneficio de la relación de sinergia que establece con los educandos.

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